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miércoles, enero 15

By E.I.I.Social
| miércoles, enero 15, 2014
 Fuente : www.eiialdia.com | By: Enrique Medina Benítez
Sección de Gastroenterología pediátrica. Hospital Doce de Octubre. Madrid
 

Optimizar el diagnóstico y manejo de la EII-P en los distintos niveles asistenciales

“Tales momentos ocurren a lo sumo unas pocas veces al mes, normalmente cuando menos lo espero.
Entro en la consulta preparada para escuchar un problema banal de un niño… que está enfrentándose con los desafíos sociales de la escuela o instituto, y luego, a medida que escucho, me doy cuenta de que la persona que está frente a mi está seriamente enferma. En ocasiones el paciente o los padres ya lo saben; otras veces no tienen ni idea… En la próxima hora y durante los siguientes meses, lo que yo haga (o no haga) cambiará las vidas de este niño y su familia; lo que yo diga y cómo lo diga será fundamental, dando información, tranquilidad, confianza, seguridad y esperanza a todos para seguir adelante.”

Diagnóstico de un niño con enfermedad de Crohn

Aunque se ha reducido en las últimas décadas, el problema del retraso en el diagnóstico de la EII-P persiste en el siglo XXI. Un excesivo retraso diagnóstico puede condicionar un peor pronóstico evolutivo de la patología intestinal (extensión de las lesiones, formas estenosantes o penetrantes), de la afectación nutricional y del crecimiento. Según los datos del registro pediátrico germano-austriaco, el tiempo medio de diagnóstico fue de 5 meses para la EC y de 3 para la CU. En un 25% de los casos fue de 8 meses o más. En el registro italiano de EII-P se situó de media entre los 6 y los 10 meses.

 En nuestro país el diagnóstico de la EII-P ha aumentado en los últimos años, como ha puesto de manifiesto el registro pediátrico de hospitales españoles (registro SPIRIT, Martin de Carpi y col. pendiente de publicación). Ello justifica intervenciones activas para su mejor reconocimiento en los distintos niveles asistenciales. El retraso diagnóstico incluye el tiempo desde la aparición de los síntomas a la derivación al especialista (influyen factores del paciente y del médico que inicialmente le atiende) y también el tiempo posterior hasta la realización de la endoscopia (lista de espera, organización interna, etc.).

Atención Primaria

En Atención Primaria la sospecha de EII se debe enfocar por la vía de la identificación de síntomas y signos de alarma digestivos o extradigestivos. En España, la Atención Primaria está en la mayoría de los casos cubierta por pediatras de formación MIR, pero en algunas zonas lo está por médicos generales que no sospechan la enfermedad por su rareza en el niño. Un grado de alerta diagnóstica creciente debe ser mantenido tanto en presencia de síntomas digestivos como extraintestinales o atípicos, sobre todo en la enfermedad de Crohn (EC), especialmente el retraso de talla. Los niños más pequeños, con EC de intestino delgado, o que no tienen diarrea o sangrado rectal se diagnostican más tarde.
 En este sentido es imprescindible la colaboración entre Atención Primaria y especializada tanto para disminuir las derivaciones innecesarias de patología funcional digestiva como para mejorar la identificación precoz de enfermedades orgánicas. Un ejemplo de ello es la creación del grupo Gastro Sur-oeste en la Comunidad de Madrid formado por pediatras de atención primaria (AP) y especializada (AE) para la elaboración de protocolos conjuntos y criterios de derivación adecuados de la patología digestiva más frecuente, que viene colaborando desde hace más de 5 años con buenos resultados. No existen métodos de cribado analíticos de la enfermedad por lo que la historia clínica y exploración física son las herramientas principales de este esquema junto a la realización de exploraciones complementarias ajustadas: hemograma, reactantes de fase aguda (VSG, PCR), bioquímica con albúmina y cultivos de heces. La serología (ASCA, pANCA y otros) no ofrece ventajas en este contexto por su baja sensibilidad y no supera en rendimiento a los anteriores.

 Los marcadores fecales como la calprotectina tampoco se recomiendan en este nivel asistencial por su elevación en otras patologías inflamatorias más frecuentes en AP (baja probabilidad pre-test de la EII).
La diarrea con sangre de más de una semana de evolución con o sin coprocultivo positivo debe derivarse a AE.

Atención especializada

En la AE, deben implementarse en los servicios de Pediatría mecanismos de alerta en forma de sesiones de formación entre residentes o sesiones teóricas y de casos clínicos de todo el servicio, actualización de métodos diagnósticos, colaboración con servicios de endocrinología, reumatología infantil etc. para estudiar casos de debut extraintestinal de la enfermedad. Como ejemplo, las sacroileítis seronegativas, las artritis asimétricas o las pauciarticulares que no mejoran con tratamiento antiinflamatorio y con reactantes elevados son sospechosas de EII.

Los pacientes con retraso de crecimiento por EII sin síntomas digestivos (raros) suelen tener edad ósea y pubertad retrasada con índice de masa corporal baja. Otros ejemplos son la presencia de tromboembolismo con estudio hematológico negativo, la pancreatitis idiopática o la colangitis esclerosante primaria.

En el ámbito de la AE ante la sospecha de EII, además de las herramientas diagnósticas clínicas y analítica básica, deben incluirse la serología (en combinación o paneles serológicos de varios anticuerpos) para la distinción entre colitis ulcerosa (CU) y EC y los marcadores fecales (mayor probabilidad pre-test), junto a métodos inicialmente no invasivos como la ecografía o los leucocitos marcados para la selección de pacientes que deben someterse a endoscopia. Los criterios de Oporto establecieron en 2005 la importancia de la gastroscopia y de la ileocolonoscopia con la toma seriada de biopsias aun en zonas sin lesiones macroscópicas, como el mejor método inicial de estudio de la EII porque juntas ofrecen un mayor rendimiento diagnóstico.

 En el registro EUROKIDS de la EPSGHAN el rendimiento de ambas pruebas en el diagnóstico de la EC fue del 7.5 para la endoscopia alta y 13% para la ileoscopia. La endoscopia se podrá emplear después para comprobar la eficacia del tratamiento, la realización de procedimientos o el cribado del cáncer colorrectal en casos de larga evolución. El estudio del intestino delgado debe hacerse en todos los casos de EC y en casos de EII-noC, preferentemente con RMN intestinal con gadolinio por su mejor rendimiento y ausencia de radiación en relación al clásico tránsito intestinal con bario.

Deben considerase protocolos de ahorro de radiación en los pacientes más problemáticos. Otras técnicas de imagen en aumento son la ecografía con medición de flujos en pared intestinal, la capsuloendoscopia, útil y segura incluso en niños muy pequeños o en pacientes con estudios radiológicos negativos pero con fallo de crecimiento persistente. La retención de la cápsula es más probable en casos de larga evolución que en las fases iniciales del diagnóstico. Todas ellas son pruebas no invasivas e idóneas para el paciente pediátrico. Otros test a valorar en casos especiales pueden ser el PET o la enteroscopia, con poca experiencia aún en pediatría.

Mejoras en la asistencia

Así, es recomendable que la asistencia del paciente pediátrico con EII sea realizada en centros terciarios, especialmente para los pacientes complejos a los que bebe ofrecerse de entrada no sólo soporte médico-quirúrgico sino también nutricional o psicológico, evitando el empleo excesivo de exploraciones radiológicas radiantes, hospitalizaciones innecesarias y optimizando los recursos terapéuticos. Los pacientes deben tener un médico de referencia en el que confiar, con accesibilidad fácil (teléfono, e-mail), que ofrezca una información correcta y adecuada al entendimiento del paciente y su familia y justifique claramente los beneficios y riesgos de cada intervención diagnóstica o terapéutica, que disponga del tiempo necesario, creando en los hospitales con más número de pacientes una agenda de consulta específica que coordine con la enfermería, servicios centrales y otros especialistas la asistencia de estos pacientes.

La historia clínica debe incluir una clasificación adecuada de la enfermedad (clasificación de París) con un listado de factores de riesgo potenciales de mala evolución (extensión, localización, serologías, medicación utilizada, fallo de crecimiento, en el futuro quizá datos genéticos, etc.). La información sobre riesgo estadístico debe ser comprensible y adecuada. Siegel y colaboradores en un interesante estudio utilizan un innovador método en este contexto, como es el análisis dinámico de sistemas, que permite plasmar en un simple gráfico las posibilidades de evolución con o sin determinado tratamiento, tras introducir en un software determinadas variables del paciente. Ello facilita las decisiones terapéuticas compartidas, que en algunos casos o con determinados pacientes pueden ser útiles, ajustadas a las expectativas de médico y enfermo o familia. La EC y la CU son muy complejas y las decisiones deben individualizarse en cada caso.

A ser la EII en el niño y adolescente, además, de muy larga evolución deben considerarse aspectos preventivos tanto a corto como a largo plazo como la dosis acumulada de radiación ya comentada, la osteoporosis en la EC o el cáncer de colon en la CU.

Junto a métodos tradicionales de formación continuada, la participación de los gastroenterólogos infantiles en estudios colectivos, multicéntricos, a nivel nacional con la crea­ción de registros pediátricos y una red activa de centros especializados en el manejo de la EII-P, podrá ayudar a identificar mejoras en la calidad de la asistencia y disminuir la variabilidad en los métodos diagnósticos y terapéuticos entre los distintos hospitales de nuestro país. A pesar de la ausencia de evidencia científica en muchos de los recursos empleados en pediatría, hay aspectos que pueden identificarse como objetivos de mejora como pueden ser la valoración del crecimiento, de la nutrición, de la severidad o medidas preventivas como la vacunación antigripal, las revisiones oftalmológicas o la monitorización de la toxicidad por fármacos. Colletti, en un estudio de 246 pacientes pediátricos norteamericanos con EC, apreció una notable variación en las intervenciones diagnósticas, incluidas la medición de la actividad TPMT o la realización de Mantoux antes de tiopurinas o anti-TNF, y en los tratamientos, con dosis subóptimas de medicación o ausencia de intervención nutricional.

 Esta publicación forma parte del proyecto de red colaborativa de EEUU para la mejora del manejo de la EII-P que incluye actualmente 24 centros y más de 2.500 pacientes. Recientemente un estudio de 6 centros de esta red ha demostrado que tras la aplicación de una estandarización del manejo y de cambios basados en la evidencia para la mejora del cuidado de la enfermedad crónica, se aprecian avances en los resultados terapéuticos (mejora el porcentaje de sujetos remisión) o un aumento de pacientes con EC sin corticoides.

La asistencia de la EII-P debería incluir a los pacientes cuyo diagnóstico inicial se hace entre 14 y 18 años, que aún no han completado el crecimiento y desarrollo y que no son atendidos por pediatras en el centro de salud al establecer las autoridades el límite de la edad pediátrica en los 14 años. Muchos de ellos son derivados por el médico de familia al especialista de adultos. Por otro lado, es también recomendable la creación de protocolos y consultas específicas para la transición del paciente a las unidades de adultos una vez alcanzada la madurez física y emocional y la independencia en los cuidados.
Una aspiración razonable por parte de los pediatras especializados sería que se reconociesen las especialidades pediátricas como en el resto de Europa y que se estableciesen niveles asistenciales en la atención hospitalaria secundaria o comarcal y terciaria, evitando la dispersión y atomización de pocos casos de EII-P en muchos centros.

Calidad de vida en el niño con EII

“Soy madre de un niño de 12 años al que acaban de diagnosticar de enfermedad de Crohn. Ha pasado un mal verano con mucho dolor y diarrea. Le han puesto cortisona y parece haber mejorado algo aunque está muy irritable y enfadado y no quiere hablar con nosotros. Necesitamos apoyo psicológico porque no sabemos cómo lidiar con los médicos, nos desbordan con información, preguntamos cuándo tenemos que acudir y nos dicen que vayamos cuando tengamos que ir. Necesitamos información más concreta, no quiero ir por bobadas pero tampoco dejar a mi hijo con un asunto grave. No me siento con el apoyo necesario por su parte. Necesito ayuda. Hablar con alguien que sepa lo que estoy contando”.
Teniendo en cuenta las diferentes dimensiones de la vida de una persona, la calidad de vida como valoración del bienestar físico, psíquico y social es más representativa de la SALUD que los scores de actividad de la EII. Aunque relacionada con el control de la actividad inflamatoria en la EII, procurar una adecuada calidad de vida debe ser un objetivo para el niño y adolescente desde el diagnóstico. Una enfermedad crónica como la EII-P supone un cambio vital importante para el paciente y su familia, que deben adaptar sus vidas a una situación que los hace diferentes y más vulnerables a problemas psicosociales y de distorsión de la vida familiar. La identificación de dichas vulnerabilidades debe ser considerada por el gastroenterólogo pediátrico como parte del manejo de la enfermedad al diagnóstico y durante el seguimiento diseñando estrategias que se adapten en cada caso a los recursos disponibles (Figura 1 y Figura 2).

La medición de calidad de vida se ha hecho con diversos cuestionarios generales o específicos para la EII-P. El inicial cuestionario IMPACT para niños de 10 a 17 años (33 preguntas sobre áreas física, emocional, funcional, sistémica, acerca de test y tratamientos y de imagen corporal) ha tenido evoluciones hasta el actual IMPACT-III, que utiliza 35 preguntas, a raíz de la modificación holandesa del original canadiense, sustituyendo la escala visual lineal de contestación de 0 a 7 en cada ítem, por 5 casillas con escalas de respuesta. Este cuestionario es útil sobre todo en la realización de estudios clínicos ya que valora sobre todo el estado de salud reciente, relacionado más con la actividad y repercusión cercana de la enfermedad. De difícil aplicación en la rutina clínica, no existe una traducción validada en España. Se precisan por tanto otros test complementarios y métodos de detección de repercusión individual basados en la perspicacia clínica y en la atención multidisciplinar.


Repercusión psicológica de la EII-P

Los niños y los adolescentes están expuestos desde el diagnóstico a tener problemas psicológicos por diversos motivos. Deben asimilar lo que significa una enfermedad crónica, sin una curación definitiva, que cursa en forma de brotes impredecibles, con síntomas limitantes (fatiga, dolor, enfermedad perianal…) o avergonzantes (diarrea, meteorismo…) en el plano social. Ello puede crear reacciones iniciales de tristeza o angustia o por el contrario de rabia y enfado. En algunos casos el retraso de talla y puberal crea inferioridad y baja autoestima, como también por ejemplo los efectos secundarios estéticos y emocionales de los corticoides.

Además, el temor a los estudios diagnósticos analíticos y endoscópicos, las hospitalizaciones, etc. crean también inquietud. La prevalencia de los trastornos depresivos y la ansiedad es variable y ha sido valorada en población americana o escandinava, oscilando en los estudios con mayor número de pacientes entre el 4 y 28%, similar o mayor al de otras enfermedades crónicas pero mayor que en los controles sanos.

 Un metaanálisis reciente que incluye 19 estudios con 1.167 pacientes comprueba sin embargo una mayor prevalencia de depresión y ansiedad y otros problemas psicosociales en pacientes con EII-P que en otras enfermedades crónicas. Inicialmente son más frecuentes en los casos que cursan con más severidad y se han correlacionado con el nivel de dolor, diarrea o hipoalbuminemia.

 En los casos de buena evolución la prevalencia al año del diagnóstico determinada por encuestas a los pacientes es equivalente a los controles sanos. Los factores de riesgo para que un paciente con EII pueda tener en la evolución problemas psicológicos son diversos y se relacionan con la capacidad de afrontar positivamente la enfermedad (resiliencia), con la autoestima, con el funcionamiento familiar y con factores socio demográficos o propios de la enfermedad, como la severidad. Una actitud positiva hacia el futuro y un control cognitivo de los acontecimientos por parte de los adolescentes se relaciona con mejor calidad de vida.

Se han relacionado también como factores de riesgo los eventos vitales estresantes, la depresión materna (mayor implicación de la madres en la responsabilidad de los cuidados), los problemas familiares (separación, etc.), la edad, (más frecuentes en el adolescente que en el niño de corta edad) o el uso de corticoides. Se ha descrito peor autoestima, más problemas de internalización y peo­res índices de calidad de vida en varones adolescentes.

 Las mujeres se preocupan más por la autoimagen y relaciones con otros.  Padres y pacientes a veces valoran de forma diferente la repercusión de la enfermedad. Los padres de adolescentes finlandeses con EII en general perciben más problemas emocionales, cognitivos y de aptitudes sociales  que los controles sanos, en contraste con lo percibido por los propios pacientes cuyos resultados son similares a los controles, salvo en los sujetos con EII severa que refieren más problemas depresivos y emocionales
Esta mejor autopercepción de los propios pacientes quizá refleja unos eficaces mecanismos de afrontamiento o de tolerancia de la enfermedad.
Al diagnóstico lo ideal sería una valoración psicológica como parte de la atención integral del niño, valorando factores de riesgo personales o familiares y ayudando a la asimilación de la enfermedad por el paciente y su entorno .

Probablemente una intervención precoz en lo psicosocial pueda prevenir futuras anomalías al reducir el estrés y sus repercusiones. Cada vez se abre más la posibilidad de una influencia bidireccional entre estrés, sistema hipotálamo hipofisario adrenal y autonómico y actividad inflamatoria.
En la práctica, cada unidad de gastroenterología deberá adaptarse a sus medios, pero es básico establecer, de entrada, una buena alianza con el paciente y su familia, dando confianza, una información asertiva, comprensible y esperanzadora, ofreciendo una accesibilidad a los servicios médicos que aporte tranquilidad y seguridad (evitando en lo posible que el paciente acuda a urgencias, especialmente los de más de 14 años que suelen derivarse a urgencias de adultos).

Debe realizarse un informe para el pediatra de AP que facilite el seguimiento conjunto en algunos aspectos. La información es básica y muchos pacientes se quejan de una información inadecuada o insuficiente, lo que se ha relacionado con peores índices de calidad de vida. La información y educación durante el seguimiento son importantes para facilitar la progresiva autonomía del adolescente de cara a la transición.

En las unidades de gastroenterología pediátrica el personal de enfermería puede jugar un papel clave en la coordinación de la asistencia médica y psicosocial, reducción del número de visitas, educación sanitaria (favoreciendo el manejo por el niño y la familia) control de la adherencia, medicaciones ambulatorias o cuidado de ostomías.

En caso necesario, si se identifican rasgos o perfiles negativos, se propondrá al paciente y familia un seguimiento en las consultas de psiquiatría desde el inicio (Figura 1). El gastroenterólogo pediátrico intentará identificar en sus consultas pacientes con síntomas que pueden precisar psicoterapia, en especial bajo ánimo, baja autoestima, trastornos del sueño, ausencias escolares, retraimiento social, problemas o discusiones familiares frecuentes o alto nivel de estrés. También se ha considerado que los pacientes con corticoides deben ser evaluados en busca de signos depresivos.

La psicoterapia debe ser considerada una medida básica para el manejo de la EII-P en los casos necesarios, sobre todo los que cursan con más refractariedad o complicaciones. Como en otras enfermedades crónicas, debe incluirse en ella a la familia, ya que es pieza básica para desarrollar mecanismos de afrontamiento positivo y hacia la que el adolescente suele mostrar sensaciones ambivalentes (de necesidad de independencia y también de protección).

 A veces también los hermanos de pacientes con EII sufren indirectamente limitaciones o tienen problemas de conducta.
Los estudios de metaanálisis sobre la eficacia de la psicoterapia no demuestran explícitamente beneficios en general en el curso de la enfermedad, si bien se abre la posibilidad de su utilidad en subgrupos de pacientes. Aunque no existen pruebas de que la psicoterapia mejore la evolución de la actividad intestinal en el adolescente, sí mejora la percepción de control de la enfermedad y el ánimo, mejora el interés por actividades dentro de sus limitaciones y, en todo caso, parece fundamental actuar pronto, por la mayor flexibilidad conductual y de asimilación de métodos positivos de afrontamiento en este grupo de edad. Pueden emplearse otros métodos de tratamiento psicológico o psiquiátrico desde la relajación o hipnosis a los psicofármacos.

Repercusión social de la EII-P

La EII-P puede provocar dificultades sociales que van inevitablemente unidas a la psicológicas. Sentirse diferente y limitado por la EII provoca retracciones sociales (no pasar la noche en casas de amigos o familiares, no hacer viajes o salidas escolares, no ir al cine o con amigos, no participar en deportes, etc.) muy negativas para el adolescente, que busca pertenencia y aceptación entre sus compañeros como parte de su desarrollo e independencia. Los padres de niños y adolescentes norteamericanos con EII perciben más problemas sociales que los de los controles sanos (22% vs 2%), tienen menos amigos cercanos y participan en menos actividades organizadas, con mucha más relevancia en los adolescentes que los niños más pequeños.

 Especialmente, como en otras enfermedades crónicas, la EII-P afecta a la vida escolar donde el absentismo, influido tanto por síntomas físicos como psicológicos, puede provocar fracaso académico y pérdida de posibilidades futuras para el paciente. En un estudio de 92 adolescentes de 11-17 años (50 con EII y 42 controles sanos) mediante un cuestionario de función psicosocial y escolar, también entregado a los padres, y contrastado con fichas de ausencia escolar, ha mostrado que en niños norteamericanos los problemas psicológicos se relacionan con el absentismo, el nivel académico alcanzado con la renta, y la situación marital de los padres y los síntomas somáticos con la calidad de vida escolar. Influyen menos los factores propios de la enfermedad.

 Así, parece lógico fomentar la ayuda psicológica para los pacientes con problemas, especialmente síntomas de internalización (depresión, ansiedad) de cara a mejorar el absentismo escolar y facilitar logros académicos y sociales. Por otro lado, en otro estudio de 64 niños entre 5 y 17 años un 50 % creían que sus profesores no conocían la EC o les era indiferente.
 Estos resultados aconsejan que en la visita inicial podría ser útil hacer un informe o carta dirigida a la escuela que explique la enfermedad, su evolución y sus síntomas, facilitando el manejo de determinados aspectos como el acceso a baños, la imprevisibilidad de las ausencias, los exámenes o la actividad física. .

En otro sentido, debe facilitarse y recomendarse el contacto con grupos de apoyo como asociaciones de enfermos (ACCU España: www.accuespaña.es) que facilitan información diversa en la web o con edición de revista impresa, actividades lúdicas, de convivencia o científicas, participación en foros y redes sociales de enfermos. Se facilita así ayuda personal y administrativa muy útil para la adaptación a la enfermedad.

Se echa en falta una asociación de padres de pacientes con EII como en otros países.
Recientemente se ha creado en la red social APTIC, dirigida a asociaciones de pacientes de enfermedades pediátricas, una comunidad dedicada al entorno de niños y adolescentes con EII (www.accucatalunya.es).

Algunos centros como el Hospital San Joan de Deu de Barcelona organiza encuentros con padres y asociaciones de enfermos y campos de actividades lúdicas para niños con EII. En un campamento de verano organizado por la Fundación Americana de Crohn y Colitis (www.ccfa.org), utilizando el cuestionario IMPACT-II de calidad de vida y el inventario STAIC de valoración de ansiedad antes y después del mismo, demostró mejoras en la calidad de vida en los participantes sobre todo en las áreas intestinal, social y de tratamientos. También se ha demostrado en niños húngaros con otras enfermedades crónicas.

Adherencia

La adherencia al tratamiento es una dimensión importante de los cuidados médicos. En el caso de la EII y de otras enfermedades crónicas la adolescencia es una edad de riesgo para el cumplimiento terapéutico por ser una etapa de rebeldía y búsqueda de autonomía que hace independiente al paciente en su medicación sin la responsabilidad directa de los padres. Se han referido porcentajes de incumplimiento elevados, entre el 38 y 66% por métodos objetivos (recuento de cápsulas, métodos analíticos).

 En general los pacientes de más larga evolución y que se encuentran mejor, tomar un número elevado de cápsulas varias veces al día, la interferencia con actividades, los efectos adversos u otros pueden ser factores asociados a un mayor incumplimiento. Si bien la toma de medicación habitual puede dificultar la vida social, las consecuencias de incumplimiento a las tiopurinas son percibidas por los pacientes como de peor repercusión en el área física de los cuestionarios IMPACT de calidad de vida.

Los niños con problemas psicosociales están expuestos a un mayor incumplimiento terapéutico. Por ello la valoración y el tratamiento de los mismos debe estar unida a la mejora de la adherencia, clave para evitar un peor curso de la enfermedad .

Las estrategias para favorecer la adherencia pueden incluir alguna de las siguientes: simplificar los tratamientos en la medida de lo posible, flexibilizarlos, modificarlos si hay efectos adversos, dar instrucciones sencillas y claras, mantener una comunicación fluida y directa acerca de preocupaciones sobre efectos adversos e identificar problemas psicosociales.

Es muy importante explicar de forma clara lo que significa el concepto de mantenimiento tanto a su inicio como, sobre todo, durante el seguimiento cuando el paciente se encuentra bien. Para su reconocimiento en las entrevistas clínicas parece más eficaz preguntar por el grado de implicación del adolescente con su medicación que el hacerle recordar la toma de medicación diaria en la última semana. Hay una clara relación entre el grado de implicación y el incumplimiento.

Este aspecto es un punto clave también en el proceso de transición a las unidades de adultos.




Toda información mostrada en esta web es solamente para uso con carácter informativo y educativo, de ninguna manera pretendemos sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario. Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

martes, enero 14

By E.I.I.Social
| martes, enero 14, 2014

La malnutrición es una característica común de la enfermedad inflamatoria crónica intestinal. 
Las deficiencias nutricionales o la incapacidad para mantener el peso ideal ocurren en 50-70% de pacientes con enfermedad de Crohn y en 18-62% de pacientes con colitis ulcerosa.

La sociedad Americana de Nutrición Parenteral y Enteral (ASPEN) considera que los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal están en riesgo de desnutrición, por los que se debería realizar un cribado nutricional a todos ellos para identificar a los pacientes que requieran una valoración nutricional formal que permita desarrollar un tratamiento nutricional adecuado (grado de recomendación B). 

Dicho estudio habitualmente incluye: control del peso corporal, determinación de los parámetros nutricionales antropométricos y de las proteínas de síntesis visceral, determinación de vitaminas y minerales y en algunos casos la realización de una densitometría ósea.

Factores que influyen
Existen varios factores que influyen en la patogénesis de la malnutrición en la enfermedad inflamatoria crónica intestinal: reducción de la ingesta (anorexia, ayuno "terapéutico", obstrucción intestinal, dispepsia inducida por fármacos), malabsorción de nutrientes (diarrea, inflamación de la mucosa, resecciones intestinales, sobrecrecimiento bacteriano...), aumento del metabolismo (inflamación y ulceración de la mucosa, complicaciones sépticas, tratamiento con corticoides) y pérdida enteral de proteínas (inflamación/ulceración de la mucosa, fístulas...).

Efectos de la malnutrición

La alteración del estado nutricional produce graves alteraciones sobre el estado general, como adelgazamiento, retraso del crecimiento y desarrollo puberal en niños y adolescentes, osteoporosis con disminución de la densidad ósea, atrofia de las vellosidades intestinales, déficit en el transporte plasmático de fármacos, inmunosupresión, dificultad para la reparación tisular, hiperhomocisteinemia y aumento del riesgo trombótico (complejo B), hipogonadismo, alopecia, rash cutáneo (déficit de zinc), anemia, incremento de la morbi-mortalidad, períodos de remisión más cortos y aumento del riesgo quirúrgico. Por todo ésto es de gran importancia restaurar un estado nutricional adecuado.

Respecto a la gravedad de la malnutrición, depende principalmente de la enfermedad de base, de la localización y extensión de la afectación intestinal, de la severidad del brote, de las complicaciones asociadas y de la terapia farmacológica.

Déficits nutricionales

En pacientes con EIIC podemos encontrar gran variedad de déficits nutricionales:
- Vitamina A. Es conocida actualmente la importancia de suplementar la dieta deficitaria con vitamina A por el mayor riesgo que existe de fracturas óseas.
- Vitaminas antioxidantes. Debido al estrés oxidativo que existe en los pacientes con enfermedad de Crohn, se produce disminución de las concentraciones plasmáticas de vitaminas antioxidantes (ácido ascórbico, alfa y beta caroteno, licopenos). La suplementación con Vitamina E y C puede reducir el estrés oxidativo.
- Vitamina B12. En el 20-60% de los pacientes con enfermedad de Crohn y afectación o resección del íleon terminal existe deficiencia de vitamina B12 .

- Cobre. Existe un incremento de las pérdidas en pacientes con diarrea profusa, fístulas u ostomías.

- Calcio. Aproximadamente en el 13% de pacientes con enfermedad de Crohn existe malabsorción de calcio.

- Vitaminas liposolubles (vitaminas A, D, E K). Su déficit se produce por deficiencia de ácidos biliares debido a ileítis terminal, tras resección intestinal o por el uso de fármacos como la colestiramina. También contribuye la malabsorción de grasas. La vitamina D es la vitamina liposoluble que se afecta con mayor frecuencia en los pacientes con EIIC y su deficiencia contribuye al desarrollo de osteoporosis. Algunos estudios han observado niveles descendidos de vitamina D en el 61,6% de los pacientes.

- Ácido fólico. Su déficit se observa en aproximadamente el 40% de pacientes con enfermedad de Crohn y el 60% de pacientes con colitis ulcerosa. El tratamiento con sulfasalazina y metotrexato pueden incrementar la deficiencia de folato.

- Homocisteína. Los niveles de homocisteína están elevados en adultos con enfermedad de Crohn y en niños con enfermedad inflamatoria intestinal.

- Hierro. Alrededor de 66% de pacientes con colitis ulcerosa y 25-40% de pacientes con enfermedad de Crohn presentan deficiencia de hierro. Esto produce un impacto negativo en la calidad de vida y puede producir anomalías importantes en niños y adolescentes. El déficit de hierro en la enfermedad inflamatoria intestinal es causado por pérdidas crónicas de sangre; por la supresión de la producción de eritropoyetina y la alteración del metabolismo del hierro por citoquinas proinflamatorias, metabolitos reactivos y óxido nítrico.

- Vitamina K. Es un cofactor en la carboxilación de osteocalcina, proteína fundamental para unir el calcio al hueso. La vitamina K participa en la carboxilación de los residuos del ácido glutámico en las proteinas-GLA, como la osteocalcina. Su deficiencia puede ocasionar alteraciones en el metabolismo óseo y contribuir al desarrollo de osteoporosis en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

- Lipoproteínas. Son transportadoras de grasas y vitaminas liposolubles en la circulación y contribuyen al mantenimiento de la membrana celular. El colesterol LDL y lipoproteínas A-I y B están disminuidos en la enfermedad de Crohn. Estos cambios no están en relación con la actividad de la enfermedad.

- Niacina. La pelagra (déficit de niacina) se ha descrito en algunos casos excepcionales de pacientes con enfermedad de Crohn.

- Proteínas. El déficit proteico se produce por disminución de la ingesta, pérdida enteral de proteínas y aumento del catabolismo. La medición de alfa 1 antitripsina fecal, que indica pérdidas proteícas intestinales, está incrementada en estos pacientes. La depleción proteíca se asocia a mayor mortalidad postquirúrgica.

- Magnesio. Puede estar bajo por la disminución de la ingesta oral, malabsorción y pérdidas intestinales. Su déficit puede contribuir a producir osteopenia.

- Selenio. Se ha descrito su deficiencia en pacientes con enfermedad de Crohn con resección intestinal> 200 cm y en aquellos que reciben nutrición enteral.

- Zinc. Al menos el 40-50% de pacientes con enfermedad de Crohn tienen concentraciones bajas de Zinc en sangre. Pero los niveles séricos se correlacionan poco con el pull total, por lo que la deficiencia de zinc es probablemente menos común. El déficit de zinc se refleja por el descenso sérico de la concentración de fosfatasa alcalina, dado que ésta es una metaloenzima del zinc.
Osteoporosis y EIIC
La osteoporosis es una manifestación extraintestinal de la EII en cuyo desarrollo influyen diversos factores: la inactividad, el tratamiento corticoideo prolongado, múltiples déficits nutricionales que son frecuentes en estos pacientes, ciertos determinantes genéticos que comienzan a conocerse y la propia enfermedad en sí, en la que el hueso constituye un órgano diana de la respuesta inflamatoria sistémica. 

Como mecanismos patogénicos de este proceso en el seno de la enfermedad inflamatoria intestinal se han demostrado tanto la supresión de la formación de hueso, como el incremento de la resorción del mismo.

Los bifosfonatos son fármacos análogos del pirofosfato inorgánico capaces de inhibir la resorción ósea. Su efecto beneficioso se ha demostrado en la reducción de la incidencia de fracturas tanto en mujeres postmenopáusicas como en varones, así como en la prevención y tratamiento de la osteoporosis esteroidea. Se ha publicado un ensayo randomizado controlado en 32 pacientes con enfermedad de Crohn y osteopenia que observa que el tratamiento con 10 mg diarios de alendronato incrementa de forma significativa la densidad mineral ósea. 

Otro estudio randomizado de 74 pacientes con enfermedad de Crohn y baja densidad ósea comparó el efecto que tenían 500 mg de Calcio y 400 UI de vitamina D diarios solos o asociados a infusiones de 30 mg pamidronato intravenoso 3 ó 4 veces al mes. Se observó que, aunque con ambos tratamientos aumentaba la densidad mineralósea, el tratamiento combinado producía un aumento significativo.

¿Cuándo y como debemos utilizar el soporte nutricional en los pacientes con EIIC?

El objetivo de la estrategia nutricional en los pacientes con EIIC es evitar la aparición de la malnutrición y sus consecuencias negativas en la evolución clínica de la enfermedad. El soporte nutricional artificial es esencial para el cuidado de pacientes con enfermedad inflamatoria crónica intestinal, especialmente aquellos con malnutrición, intolerancia al tratamiento médico y en los niños, en los que la malnutrición puede producir un retraso del crecimiento.

La nutrición enteral, ya sea suplementando la dieta normal (nutrición enteral parcial) o en forma de nutrición enteral total, es normalmente la técnica de elección. La nutrición enteral puede administrarse por vía oral, a través de sonda de alimentación u otro acceso digestivo (gastrostomía, yeyunostomía). La nutrición parenteral está indicada sólo en caso de no ser posible controlar las necesidades energético-proteícas mediante nutrición enteral o bien en caso de contraindicación de la misma. 

Las contraindicaciones de la nutrición enteral en la enfermedad de Crohn son: la existencia de fístulas intestinales de alto flujo, íleo paralítico, obstrucción intestinal, sepsis intraabdominal y hemorragia digestiva grave.
Las contraindicaciones de la nutrición enteral en la colitis ulcerosa son: megacolon tóxico, íleo paralítico, hemorragia digestiva, obstrucción intestinal y perforación intestinal.

Papel de la nutrición como terapia primaria de la EIIC

Se desconoce el mecanismo exacto de acción de la nutrición enteral mediante el cual puede provocar un efecto terapéutico primario en la enfermedad de Crohn activa. Se han barajado una serie de hipótesis: descanso intestinal con alteración de la flora intestinal y eliminación o reducción de la captación de antígenos alimentarios, aporte de micronutrientes, mejoría del estado nutricional y/o aumento en la absorción de sustratos así como la reducción de pérdidas intestinales de proteínas.

 De acuerdo con otras hipótesis una mayor exposición a micropartículas en la dieta occidental (partículas inorgánicas de tamaño bacteriano de origen inflamatorio; consisten normalmente en óxidos de titanio, aluminio y silicona que ingerimos en aditivos como colorantes, antiaglutinantes...) podría potenciar la inflamación mucosa. Asimismo, ciertas características de la dieta (alta en polioles y carbohidratos de cadena corta) parecen aumentar la permeabilidad intestinal, lo cual se cree un factor predisponente para el desarrollo de la enfermedad de Crohn50. Por todo ello, se ha valorado la posibilidad de que parte de la eficacia de la nutrición enteral esté en relación con su bajo contenido en micropartículas y ciertos hábitos dietéticos.

Indicaciones en adultos
 Enfermedad de Crohn
- Fase activa: En los adultos no está indicado el tratamiento con nutrición enteral de forma aislada en la fase aguda pero sí asociada a los corticoides para prevenir y tratar la malnutrición, y en caso de fracaso o contraindicación de los tratamientos médicos.
Los distintos meta-análisis que comparan la nutrición enteral con los corticosteroides han demostrado un mayor beneficio terapéutico a favor de éstos. 

No existen ensayos controlados de nutrición enteral frente a placebo ni otros tratamientos como mesalamina o corticoides tópicos aunque los datos sugieren que, aunque su eficacia no es igual al tratamiento con corticoides, sí existe un beneficio terapéutico.

Por otro lado, con el uso de la nutrición enteral se ha demostrado un efecto directo sobre la inflamación intestinal objetivándose una reducción de la pérdida proteica intestinal, disminución de la permeabilidad intestinal y de la secreción fecal de leucocitos marcados con indio.

Existen varios estudios en los que se compara nutrición enteral total, parenteral total y parenteral asociada a alimentación. Los resultados son similares con una nutrición parenteral parcial más una dieta oral, una dieta elemental administrada por sonda nasogástrica o bien nutrición parenteral total y reposo intestinal completo. 

Un estudio reciente compara de forma aleatoria un grupo de niños con enfermedad de Crohn activa en 2 grupos: nutrición enteral aislada y nutrición mixta (50% enteral y 50% alimentación oral normal) consiguiendo mejores resultado en el primer grupo (posiblemente por la existencia de menores pérdidas intestinales). Se necesitan más estudios para investigar el efecto de la nutrición enteral parcial.

Desde el punto de vista del beneficio nutricional no se han observado diferencias en cuanto al uso de nutrición enteral o parenteral existiendo una mayor incidencia de complicaciones con la segunda por lo que habitualmente utilizaremos la nutrición enteral (a través de fórmulas administradas como suplementos de la dieta o como nutrición única o total a través de sondas enterales), a menos que existan contraindicaciones. Se asociará la nutrición parenteral si no cubrimos los requerimientos energéticos. En un estudio reciente la nutrición enteral se ha mostrado superior a la parenteral en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis aguda, quemados y sépticos con un nivel A de evidencia.

Algunos estudios concluyen que la enfermedad de Crohn colónica sin afectación ileal responde peor al tratamiento con nutrición enteral que la ileocolitis o enfermedad aislada de intestino delgado.

Fase de mantenimiento: La mayoría de los pacientes en remisión tienen un estado nutricional aparentemente normal. Aunque varios estudios concluyen que la nutrición enteral suplementaria continuada después de la fase activa prolonga el intervalo libre de recaída de la enfermedad, se aconseja utilizar la nutrición enteral (suplementos nutricionales orales o a través de sonda nasogástrica) o suplementos (vitaminas..) sólo si existen déficits nutricionales. En remisiones clínicas largas (> 1 año) y en ausencia de déficits nutricionales, no se han demostrado beneficios en el uso de la nutrición enteral o suplementos (vitaminas...).

 La duración de la remisión inducida por la nutrición enteral es comparable a la conseguida tras el tratamiento con corticoides en niños y adultos. En el caso de inflamación persistente (p. ej., corticodependientes) los suplementos orales parecen ser beneficiosos.
Nutrición perioperatoria: En cuanto a la nutrición perioperatoria varios estudios han valorado su papel en la enfermedad de Crohn, sin observarse una mejoría en la morbilidad ni en la longitud del intestino resecado.

Colitis ulcerosa

La influencia del tratamiento nutricional sobre la actividad inflamatoria en la colitis ulcerosa no ha sido demostrada. No obstante, se aconseja un soporte nutricional especializado en los pacientes con brotes graves de colitis ulcerosa, sobre todo si se prevé la necesidad de tratamiento quirúrgico a corto plazo o existe malnutrición energético-proteica asociada. Existe un estudio controlado en el que se comparan la nutrición enteral y parenteral como único soporte nutricional en pacientes con un brote grave de colitis ulcerosa tratados con corticoides a dosis de 1 mg/kg. En este estudio no se observan diferencias en cuanto a la evolución clínica pero el número de infecciones en el postoperatorio y de complicaciones relacionadas con el soporte nutricional fue significativamente más frecuente con la nutrición parenteral total. Se considera la nutrición enteral como la modalidad de elección en el soporte nutricional de la colitis ulcerosa grave a menos que existan contraindicaciones. 

Los datos conocidos en cuanto a los beneficios de fórmulas específicas (glutamina,...) son, así mismo, contradictorios.Tampoco hay datos claros en cuanto al efecto de estas fórmulas y terapia nutricional para el mantenimiento de la remisión por lo que la nutrición enteral no se recomienda para ello.

Indicaciones en población infantil

El 10-15% de los casos de enfermedad de Crohn se producen en niños. En estos pacientes la NE está considerada como terapia de primera línea en la enfermedad de Crohn activa. Como tratamiento único o asociada a otros fármacos como la mesalazina es claramente efectiva consiguiendo la remisión de la enfermedad en hasta un 80% de los casos y con ello una mejoría en el crecimiento, en el estado nutricional y en la calidad de vida, evitando los efectos secundarios de la corticoterapia crónica.

 En varios metaanálisis no se han observado diferencias en el tratamiento con nutrición enteral o con corticoides en estos pacientes. Se ha objetivado un efecto temprano de la nutrición enteral sobre la inflamación sistémica y sobre el sistema factor de crecimiento insulinoide que precede a cualquier cambio en los parámetros nutricionales con mejoría en los parámetros inflamatorios, el índice de actividad de la enfermedad de Crohn pediátrica, IGF-1 y la PCR. 

Por el contrario, en la colitis ulcerosa se precisa habitualmente tratamiento médico antiinflamatorio añadido al tratamiento nutricional.

La nutrición enteral debe administrarse entre 6 y 8 semanas como tratamiento único sin ingerir otros alimentos salvo líquidos. La cantidad requerida va a depender del déficit nutricional y de la ingesta de nutrientes recomendada. Si no es bien tolerada (palatabilidad, cantidad...) podemos empezar administrándola mediante sonda naso-gástrica, normalmente con un aumento gradual de la cantidad y vigilando la aparición de un posible síndrome de realimentación. Al final del período del nutrición enteral reintroduciremos los alimentos de forma progresiva y lentamente (continuando con soporte nutricional para conseguir el aporte calórico requerido).

 Algunos estudios han observado un efecto beneficioso de la nutrición enteral intermitente aunque es controvertido y se debe valorar en función del estado nutricional del paciente. No hay estudios que realicen un seguimiento a largo plazo en niños aunque parece que, al igual que en los adultos, el índice de recidiva oscila entre 50 y 90% a los 12 meses.

Nutrientes específicos en la EIIC
Revisemos a continuación algunos sustratos y nutrientes empleados en la EIIC.
Proteínas: Los datos de los meta-análisis disponibles no confirman la ventaja de las fórmulas elementales con aminoácidos al compararse con formulaciones poliméricas. Las dietas con proteína entera son, en general, mejor toleradas, por lo que son las recomendadas habitualmente. Las dietas a base de aminoácidos o péptidos son hiperosmolares, lo cual puede limitar la cantidad a administrar sin originar diarrea, con lo que el aporte nitrogenado puede ser insuficiente. Estas dietas sólo están indicadas si la función intestinal está muy comprometida (enfermedad de Crohn muy extensa o con resecciones amplias) o si existe mala tolerancia a la dieta con proteína entera.

Grasas: La influencia de las grasas en la eficacia de la fórmula no está bien definida y los resultados observados en distintos estudios son, incluso, contradictorios. Parece que puede conseguirse un pequeño beneficio si se reduce el contenido de grasa total o de ácidos grasos poliinsaturados n-6 (ejemplo: aceites de semillas como girasol, maíz y cártamo), ya que éstos pueden ser predecesores de eicosanoides y citocinas proinflamatorias. En un ensayo europeo randomizado doble ciego se llega a la conclusión de que la composición de la grasa de la dieta podría explicar el efecto terapéutico primario de la nutrición enteral como tratamiento en el Crohn. Para ello comparan 62 pacientes con enfermedad de Crohn activa y los dividen de forma aleatoria en tres grupos: el primero recibe una dieta enteral con 35g de lípidos por 1.000 kcal, alto en oleico (79%) y bajo en linoleico (6,5%), un segundo recibe una dieta similar pero con diferente tipo de grasas, con mayor cantidad de linoleico (45%) y baja en oleico (28%) y un tercero es tratado con prednisona oral a las dosis habituales. Se objetiva una peor respuesta en el primer grupo.

Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) son hidrocarbonos monocarboxilados producidos por la digestión de carbohidratos no reabsorbibles (fibra dietética, almidón resistente, fructo-oligosacáridos) que alcanzan el colon, por la flora endógena bacteriana. Incluyen el acetato, propionato y butirato, siendo, sobre todo este último, el principal nutriente de los colonocitos.

Los AGCC tienen además otros múltiples efectos beneficiosos incluidos la estimulación de la secreción mucosa, el aumento del flujo vascular, la motilidad y la absorción de sodio. Se ha objetivado así mismo un efecto citoprotector y antiinflamatorio, reductor de la permeabilidad paracelular e inductor de la respuesta inmune.

 Existen varios estudios con butirato tópico para tratar la inflamación con resultados contradictorios.
 La mayoría de ellos aportan fibra vía oral con buenos resultados objetivándose en algunos casos un aumento del butirato fecal y mejoría de los síntomas y signos de la enfermedad. Asimismo, en un estudio se investigan los efectos de la fibra en la reservoritis, confirmándose una mejoría en la inflamación. No obstante, no existen suficientes datos que apoyen el uso de dietas enriquecidas con fibra dietética en la enfermedad inflamatoria intestinal activa, moderada o grave.

Hidratos de carbono: Respecto de los mismos, las fórmulas con lactosa o elevado contenido en sacarosa u otros disacáridos pueden producir diarrea por lo que no se aconseja su utilización, siendo la fuente de hidratos de carbono en la mayoría de las dietas enterales las maltodextrinas o los polímeros lineales de glucosa.

Fórmulas enriquecidas con factor transformador del crecimiento-β: El factor transformador del crecimiento-β (TGF-β2) es una citoquina presente de forma natural en la leche con actividad inmunomoduladora y"curativa" de la mucosa. Las fórmulas enterales enriquecidas con TGFβ2 han mostrado en estudios no controlados una reducción de la inflamación mucosa, una disminución de las citoquinas proinflamatorias en elíleon y colon y un aumento de TGFβ2 m-RNA.
Glutamina: La glutamina es la mayor fuente nutritiva para los enterocitos. Los estudios al efecto, han resultado contradictorios. Un estudio, de tamaño muestral reducido, ha sugerido que puede ser beneficiosa en el tratamiento del postoperatorio de pacientes con pouchitis pero no serlo en el tratamiento de pacientes con enfermedad de Crohn.

Otros muestran un posible beneficio de la glutamina en la NPT en cuanto que puede aumentar las concentraciones plasmáticas de Inmunoglobulinas, reduce el daño intestinal, mejora el balance nitrogenado y puede mejorar el curso de la enfermedad. 

Por el contrario, las fórmulas enterales enriquecidas con glutamina no han demostrado ventajas respecto a las standard en cuanto al descenso de la actividad inflamatoria ni a la mejoría en los parámetros clínicos ni antropométricos.

Antioxidantes/micronutrientes: Los radicales libres del oxígeno ejercen efectos deletéreos sobre las células epiteliales. Varios estudios han puesto de manifiesto menores niveles de antioxidantes y vitaminas en la mucosa intestinal y plasma de pacientes con enfermedad de Crohn92. Existen varios estudios controlados en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal crónica suplementados con vitamina C y E en los que se objetivó un aumento de los niveles en sangre de estas vitaminas y un descenso del estrés oxidativo.

En otro estudio en pacientes con Crohn se examinó la suplementación con una fórmula antioxidante o conácidos grasos omega 3. Las concentraciones de vitamina C y E y la actividad superóxido dismutasa aumentaron después de los suplementos antioxidantes. Los ácidos grasos omega 3 disminuyeron de forma significativa la proporción de ácido araquidónico, lo que condujo a la producción de eicosanoides con actividad proinflamatoria atenuada. No se examinó el efecto sobre la actividad inflamatoria.

Otros estudios también han demostrado las ventajas de estos suplementos en disminuir la necesidad de corticoides. Se objetivó que el uso de suplementos orales enriquecidos con aceite de pescado, fructooligosacáridos, vitamina C, vitamina E y selenio en adultos con brote leve-moderado de colitis ulcerosa conseguía una mejoría en la respuesta clínica así como un descenso en las dosis de corticoides requeridas.

Otros micronutrientes que deben ser correctamente evaluados en pacientes con EIIC incluyen el potasio, magnesio, calcio, fósforo, vitamina D y zinc, mereciendo estudio ocasionalmente el selenio y el glutatión. Asimismo podemos, a veces, observar en estos pacientes un déficit de vitaminas liposolubles (sobre todo si existe una esteatorrea significativa).
Por otro lado, los suplementos de antioxidantes, caso de utilizarlos, se deberían utilizar combinados. El uso de antioxidantes únicos a dosis altas, no es seguro desde el punto de vista bioquímico puesto que todos ellos interactúan en la cadena de defensa contra los radicales libres. No obstante, se necesitan más estudios en este campo.

Fibra y prebióticos: Los prebióticos son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento y metabolismo de las bacterias protectoras entéricas endógenas. Muchos forman parte de la fibra dietética. El término fibra incluye un conjunto de sustancias muy variadas que se caracterizan por la imposibilidad de ser digeridas por las enzimas digestivas humanas. Incluyen fructoligosacáridos como la inulina, disacáridos, polisacáridos no almidónicos, polisacáridos no fermentables derivados del almidón como la peptina... Sus efectos beneficiosos se asocian principalmente con la formación de ácidos grasos de cadena corta en el colon aunque algunos tienen efectos biológicos beneficiosos por sí mismos (función antioxidante...). 

Estos datos han sido desarrollados en el apartado anterior: grasas-ácidos grasos de cadena corta.

Probióticos: Los probióticos han sido definidos por la The Food Agricultural Organization/World Health Organization (FAO/WHO) como "organismos vivos que administrados a dosis adecuadas aportan un beneficio de salud al huésped". Son organismos no patogénicos (levaduras o bacterias) de la comida (sobre todo comercializado en forma de productos lácteos fermentados como el yogurt) que pueden producir beneficios en la salud del huésped se cree que al mejorar el balance microbiano. En la patogenia de la EIIC, entre otras múltiples hipótesis se habla de la existencia de alteraciones en la flora intestinal y una barrera mucosa defectuosa como factores contribuyentes. Existen varios estudios en animales con enfermedad inflamatoria intestinal crónica que utilizan los probióticos con resultados prometedores aunque sólo un pequeño número se ha realizado en humanos. 

 La mayoría consiguieron resultados alentadores (aumento Ig A, mejoría clínica, reducción de la tasa de recaídas, descenso de la necesidad de corticoides...) aunque alguno de ellos resulta claramente ineficaz.

Existen, así mismo, (aunque en menor número) varios estudios en pacientes con colitis ulcerosa con buenos resultados. Uno de ellos concluye que el preparado probiótico VSL#3, compuesto por cepas de bifidobacterium, lactobacilos y estreptococos, comercializado recientemente en España, es efectivo para mantener a remisión en pacientes con colitis ulcerosa intolerantes o alérgicos a la mesalazina. Gionchetti y cols., utilizaron también este producto y hallaron que prevenía el desarrollo de pouchitis tras la cirugía con anastomosis reservorio-ileal en pacientes con colitis ulcerosa. También parece que VSL#3 previene la recaída de la colitis ulcerosa quiescente aunque el efecto cede tras la retirada del producto.

Los estudios con Escherichia coli Nissle 1917 sugieren una reducción de la actividad inflamatoria en la colitis ulcerosa y en la enfermedad de Crohn y así mismo parece prevenir la recaída.

En niños, algunos estudios concluyen que el suplemento con ciertas preparaciones de probióticos tiene un efecto beneficioso en cuanto a que parecen prevenir la recaída de la colitis ulcerosa quiescente y la pouchitis recidivante. Sin embargo, otros ensayos clínicos no han probado un beneficio significativo como tratamiento primario en la pouchitis.

Por ello, a pesar del efecto beneficioso en algunos estudios de VSL#3 y E coli Nissle 1917 en la prevención de la recaída de la pouchitis se necesitan más ensayos clínicos para evaluar las cepas y dosis adecuadas de prebióticos para la prevención y tratamiento de esta enfermedad.
Como resumen de este apartado podemos decir que no existe un claro beneficio en el uso de fórmulas específicas en la EIIC. El uso rutinario de fórmulas enterales modificadas (grasa modificada, ácidos grasos omega 3, glutamina, enriquecidas con factor transformador del crecimiento-β), por tanto, no se recomienda. Sin embargo, si se añadirán suplementos de vitaminas (B12...) o minerales en caso de existir un déficit de los mismos en relación con malabsorción u otras causas.

Conclusiones
(Extraídas de las guías 2006 de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN).

Enfermedad de Crohn: En la fase aguda de la enfermedad de Crohn se usará la nutrición enteral como terapia aislada en adultos si el tratamiento con corticoides no es factible (fracaso o contraindicación)  o bien en terapia combinada con fármacos en pacientes malnutridos y en aquellos con estenosis inflamatoria del intestino. En niños, es considerada como tratamiento de primera línea .
Una vez conseguida la remisión, si persiste la inflamación intestinal (p. ej., en pacientes corticodependientes) usaremos suplementos nutricionales. En aquellos pacientes con remisión clínica duradera (desde hace más de 1 año) no se ha demostrado beneficio de la nutrición enteral o suplementos en ausencia de déficits nutricionales, lo cual es poco habitual .

Se aconseja, así mismo, el uso de nutrición en el perioperatorio cuando existe una pérdida de peso e hipoalbuminemia previa a la cirugía . 
Se usará nutrición a través de SNG y/o suplementos vía oral añadidos a la dieta habitual para mejorar el estado nutricional y eliminar las consecuencias de la malnutrición .

Se corregirán los déficits específicos (vitaminas...)
Es más beneficioso la nutrición enteral continua que en bolos al asociarse a una menor incidencia de complicaciones.
No se recomienda el uso de fórmulas elementales ni modificadas (glutamina, ácidos grasos omega 3) al no haberse encontrado beneficios .
La nutrición enteral puede mejorar la calidad de vida en pacientes malnutridos con enfermedad de Crohn.

Colitis ulcerosa: En el caso de la colitis ulcerosa no es posible recomendar la nutrición enteral en la enfermedad activa ni para mantener la remisión al no existir estudios concluyentes .
Si existe malnutrición o ingesta deficiente, debe iniciarse el soporte nutricional .
Se tratarán las deficiencias de sustratos con suplementos .
El valor de fórmulas específicas (ácidos grasos omega 3...) no está probado y no se recomienda .
No existen datos que asocien la malnutrición y el riesgo aumentado de complicaciones en el postoperatorio, aunque se asume razonablemente una asociación al igual que en la enfermedad de Crohn.

Preguntas sin responder
A pesar de todos los conocimientos y avances desarrollados en los últimos años quedan importantes áreas en las que seguir investigando.
¿Podemos mejorar la tolerancia y eficacia de la nutrición modificando la composición de la fórmula?
¿Hasta qué punto el contenido lipídico de la dieta puede influir en la respuesta inflamatoria?
¿Existen grupos de pacientes que pueden beneficiarse más?
¿Por qué el tratamiento nutricional no presenta similar eficacia en la colitis ulcerosa?
¿Por qué es menos eficaz en la enfermedad de Crohn colónica que si se afecta el intestino delgado?
¿Qué papel juega la nutrición en el contexto de los distintos tratamientos? ¿Debemos realizar estudios que comparen la nutrición enteral asociada con otros tratamientos?
¿Qué papel juegan sustancias como los antioxidantes?¿En qué dosis y forma debemos administrarlos?
¿Cuál es la relación entre la microbiota intestinal y la EIIC? ¿Hasta qué punto son beneficiosos los pre- y probióticos? ¿Qué cepas son las que debemos seleccionar y en qué cantidad son efectivas?
Los importantes descubrimientos que se vienen realizando en cuanto a la etiopatogenia de estas enfermedades y los grandes avances en el campo nutricional nos permitirán muy probablemente responder a estas preguntas en un futuro próximo.

Toda información mostrada en esta web es solamente para uso con carácter informativo y educativo, de ninguna manera pretendemos sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario. Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.
By E.I.I.Social
| martes, enero 14, 2014
 R.s. vigo rsuarez@atlantco.net
 
En Galicia hay 4.172 pacientes ostomizados y cada año surgen 1.200 casos nuevos, algunos con
ostomías temporales y muchos permanentes. Son personas que tienen una apertura abdominal para conducir al exterior fluidos corporales (materia fecal, urinaria o secreciones del organismo) y que necesitan una atención especializada para adaptarse a su nueva vida e incorporarse al trabajo y a la relación de pareja con normalidad.

En este apartado es fundamental el papel de las enfermeras estomaterapeutas, que en Galicia lo ejercen once profesionales repartidas entre los principales hospitales de la Comunidad y que acaban de crear el “Grupo de Enfermeras Estomaterapeutas Galicia”. En Madrid, Barcelona o Valencia se crearon en fecha reciente grupos similares para “garantizar el derecho de los pacientes ostomizados a recibir una atención especializada y mejorar su calidad de vida”. Al mismo tiempo, quieren promover el reconocimiento de esta atención especializada, definir la cartera de servicios en las consultas de estomaterapia, implantar un protocolo de atención a estos pacientes entre otros objetivos.

En Vigo hay dos enfermeras que forman parte de este grupo: Aelina Fernández, del Complejo Hospitalario de Vigo, y María Falagán, del Hospital Povisa.
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Una disfunción de cualquiera de las porciones del intestino delgado, grueso, riñones, uréteres y vejiga, así como deformidades, un defecto congénito, enfermedades, tumores, cáncer, diverticulitis, colitis ulcerativa, oclusiones o accidentes son algunas de las causas más frecuentes que provocan la realización de una ostomía.

Beatriz Crespo, del área de Pontevedra, explica que los médicos duran las patologías, pero luego el paciente ostomizado necesita un profesional que le enseñe a controlar su nueva situación y que les apoya cuando lo necesitan, para que les derive a un nutricionista si tienen falta de nutrientes, al andrólogo cuando tienen problemas con la pareja, entre otros casos. Estas enfermeras les informan y atienden ya antes de operarse.

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sábado, enero 11

By E.I.I.Social
| sábado, enero 11, 2014
Noticia Internacional | By Anne Trafton, MIT Noticias Oficina | Traducido en Google. 
 
 El estudio de estas células podría conducir a nuevos tratamientos para enfermedades que van desde
la enfermedad gastrointestinal a la diabetes.

Los investigadores del MIT y del Hospital Brigham , han demostrado que pueden crecer cantidades ilimitadas de células madre intestinales, entonces estimularlos para convertirse en poblaciones casi puras de diferentes tipos de células intestinales maduras. El uso de estas células, los científicos podrían desarrollar y probar nuevos medicamentos para tratar enfermedades como la colitis ulcerosa.

El intestino delgado, al igual que la mayoría de los otros tejidos del cuerpo, tiene una pequeña tienda de células madre adultas inmaduras que pueden diferenciarse en tipos de células especializadas, más maduros. Hasta ahora, no ha habido una buena manera de hacer crecer grandes cantidades de estas células madre, ya que sólo permanecen inmaduros mientras está en contacto con un tipo de células de apoyo llamadas células de Paneth.

En un nuevo estudio que aparece en el 01 de diciembre edición en línea de Nature Methods, los investigadores encontraron una manera de reemplazar las células de Paneth con dos moléculas pequeñas que mantienen las células madre y promueven su proliferación. Las células madre cultivadas en un plato de laboratorio que contiene estas moléculas pueden permanecer inmaduro indefinidamente; añadiendo otras moléculas, incluyendo los inhibidores y activadores, los investigadores pueden controlar qué tipos de células que eventualmente se convierten.

"Esto abre la puerta para hacer todo tipo de cosas, que van desde la ingeniería algún día una nueva tripa para los pacientes con enfermedades intestinales a hacer la detección de drogas para la seguridad y la eficacia. Es realmente la primera vez que esto se ha hecho ", dice Robert Langer, del Instituto David H. Koch profesor, miembro del Instituto de Koch del MIT para Integrative Cancer Research, y uno de los autores principales del artículo.

Jeffrey Karp, profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de Harvard y del Hospital Brigham y de la Mujer, es también un autor principal del artículo. El autor principal del artículo es Xiaolei Yin, un post-doctorado en el Instituto de Koch y el Hospital Brigham y de Mujeres.

De una célula.

La capa interior de los intestinos tiene varias funciones críticas. Algunas células están especializadas para absorber los nutrientes de los alimentos digeridos, mientras que otros forman una barrera que segrega moco y evita que los virus y las bacterias entren en las células. Y otros alertan al sistema inmune cuando un patógeno extraño está presente.

Esta capa, conocida como el epitelio intestinal, se recubre con muchas pequeñas hendiduras conocidos como criptas. En la parte inferior de cada cripta es un pequeño grupo de células madre epiteliales, que constantemente reponer las células especializadas del epitelio intestinal, que sólo se vive durante unos cinco días. Estas células madre pueden convertirse en cualquier tipo de célula del epitelio intestinal, pero no tienen la pluripotencia de células madre embrionarias, que puede convertirse en cualquier tipo de célula en el cuerpo.

Si los científicos podrían obtener grandes cantidades de células madre epiteliales intestinales, que podrían ser utilizados para ayudar a tratar trastornos gastrointestinales que dañan la capa epitelial. Estudios recientes en animales han demostrado que las células madre intestinales entregados al intestino pueden adjuntar a las úlceras y ayudar a regenerar el tejido sano, que ofrece una nueva forma potencial para tratar la colitis ulcerosa.

El uso de esas células madre para producir grandes poblaciones de células especializadas también sería útil para el desarrollo de fármacos y pruebas, dicen los investigadores. Con grandes cantidades de células caliciformes, que ayudan a controlar la respuesta inmune a las proteínas que se encuentran en los alimentos, los científicos podrían estudiar las alergias alimentarias, con células neuroendocrinas, que liberan hormonas del hambre, podrían probar nuevos tratamientos para la obesidad.

"Si tuviéramos formas de realizar pantallas de alto rendimiento en un gran número de estos tipos de células muy específicas, potencialmente podríamos identificar nuevos objetivos y desarrollar completamente nuevos medicamentos para enfermedades que van desde la enfermedad inflamatoria del intestino a la diabetes", dice Karp.

El control de destino de la célula

En 2007, Hans Clevers, un profesor en el Instituto Hubrecht en los Países Bajos, identificó un marcador para las células madre del epitelio intestinal - una proteína llamada Lgr5. Clevers, quien es autor del nuevo documento de Nature Methods, también identificó los factores de crecimiento que permiten a estas células madre para reproducir en pequeñas cantidades en un plato de laboratorio y espontáneamente se diferencian en células maduras, formando pequeñas estructuras llamadas organoides que imitan la arquitectura natural de la revestimiento intestinal.

En el nuevo estudio, los investigadores querían averiguar cómo mantener las células madre proliferan pero les impide diferenciar, la creación de una población casi pura de células madre. Esto ha sido difícil de hacer porque las células madre comienzan a diferenciarse tan pronto como pierden el contacto con una célula de Paneth.

Células de Paneth controlan dos vías de señalización, conocido como Notch y Wnt, que coordinan la proliferación celular, en especial durante el desarrollo embrionario. Los investigadores identificaron dos moléculas pequeñas, el ácido valproico y CHIR-99021, que trabajar en conjunto para inducir a las células madre para proliferar y evitar que la diferenciación en células maduras.

Cuando los investigadores cultivaron células madre intestinales de ratón en un plato que contiene estas dos moléculas pequeñas, obtuvieron racimos grandes hechos de 70 a 90 por ciento de las células madre.

Una vez que los investigadores tuvieron poblaciones casi puras de células madre, mostraron que podían llevarlos a convertirse en tipos particulares de células intestinales mediante la adición de otros factores que influyen en las vías de Wnt y Notch. "Utilizamos diferentes combinaciones de inhibidores y activadores para conducir las células madre para diferenciarse en poblaciones específicas de células maduras", dice Yin.

Este enfoque también trabaja en las células del estómago y de colon de ratón, encontraron los investigadores. También demostraron que las moléculas pequeñas mejoraron la proliferación de las células madre intestinales humanas. Ahora están trabajando en la ingeniería de tejidos para el trasplante intestinal del paciente y el desarrollo de nuevas maneras de probar rápidamente los efectos de los fármacos sobre las células intestinales.

Otro uso potencial de estas células está estudiando la biología que subyace a la habilidad especial las células madre de autorrenovación y de convertirse en otros tipos de células, dice Ramesh Shivdasani, profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de Harvard y el Dana-Farber Cancer Institute.

"Hay un montón de cosas que no sabemos acerca de las células madre", dice Shivdasani, que no formó parte del equipo de investigación. "Sin acceso a grandes cantidades de estas células, es muy difícil de hacer cualquier experimento. Esto abre la puerta a una manera sistemática, incisiva y fiable de interrogar a la biología de células madre intestinales ".

La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud, el Instituto Harvard de Traslacional Inmunología / Helmsley Confianza piloto Grant en la enfermedad de Crohn y la Organización Europea de Biología Molecular.

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| sábado, enero 11, 2014
 En esta página:
  • ¿Cuáles son las señales de hemorragia en el tracto digestivo?
  • ¿Qué causa la hemorragia en el tracto digestivo?
  • ¿Cómo se diagnostica la hemorragia en el tracto digestivo?
  • ¿Cuál es el tratamiento para la hemorragia en el tracto digestivo?
  • Puntos para recordar
  • Esperanza a través de la investigación
La hemorragia en el tracto digestivo es un síntoma de una enfermedad, no una enfermedad en sí. Varias afecciones diferentes pueden producir hemorragia. La mayoría de las causas de hemorragia se asocian con afecciones que se pueden curar o controlar, tales como las úlceras y las hemorroides. Algunas causas de hemorragia pueden poner en riesgo la vida.
Es importante localizar el sitio y la causa de la hemorragia. Diferentes afecciones causan hemorragia en el tracto digestivo superior e inferior. El tracto digestivo superior comprende el esófago, el estómago y la parte superior del intestino delgado, también llamado duodeno. El tracto digestivo inferior comprende la parte inferior del intestino delgado; el intestino grueso, que incluye el colon y el recto; y el ano.
Dibujo del aparato digestivo en el que se señala el esófago, duodeno, estómago, intestino delgado, colon (sombreado), recto y ano.
El tracto digestivo

¿Cuáles son las señales de hemorragia en el tracto digestivo?

Las señales de hemorragia en el tracto digestivo dependen de la zona y gravedad del sangrado.
Las señales de hemorragia en el tracto digestivo superior incluyen
  • sangre de color rojo intenso en el vómito
  • vómito con aspecto de pozos de café
  • heces negras o alquitranadas (melenas)
  • sangre oscura mezclada en las heces
  • heces mezcladas o cubiertas con sangre de color rojo intenso
Las señales de hemorragia en el tracto digestivo inferior incluyen
  • heces negraso alquitranadas (melenas)
  • sangre oscura mezclada en las heces
  • heces mezcladas o cubiertas con sangre de color rojo intenso
Un sangrado repentino y fuerte se denomina hemorragia aguda. Si hay hemorragia aguda, los síntomas pueden incluir
  • debilidad
  • mareo o desvanecimiento
  • falta de aire
  • cólicos abdominales
  • diarrea
  • palidez
Una persona con hemorragia aguda puede entrar en estado de choque, el cual se caracteriza por pulso acelerado, una baja depresión arterial y dificultad para producir orina.
Se conoce como hemorragia crónica al sangrado leve de larga duración, o al sangrado que comienza y se detiene. Si la hemorragia es crónica, la persona podría sentir fatiga, letargo y falta de aire con el paso del tiempo. La pérdida crónica de sangre también puede producir anemia, una afección en la cual disminuye la hemoglobina, una sustancia de la sangre rica en hierro.
Una hemorragia pequeña en el tracto digestivo puede pasar desapercibida. Este tipo de hemorragia se conoce como sangrado oculto. Hay pruebas simples que detectan sangre oculta en las heces.

¿Qué causa la hemorragia en el tracto digestivo?

Una cantidad de afecciones pueden causar hemorragia en el tracto digestivo. Las causas de hemorragia en el tracto digestivo superior incluyen lo siguiente:
  • Úlceras pépticas. Las infecciones causadas por el Helicobacter pylori (H. pylori) y el uso a largo plazo de fármacos antiinflamatorios no esteroides o AINE (NSAIDs por sus siglas en inglés), tales como la aspirina y el ibuprofeno, son causas comunes de las úlceras pépticas.
  • Várices esofágicas. Las venas agrandadas o várices, localizadas en la parte inferior del esófago, pueden estallar y causar hemorragia masiva. La cirrosis es la causa más común de las várices esofágicas.
  • Desgarro de Mallory-Weiss. Estos desgarros en el revestimiento del esófago por lo general se producen al vomitar. El aumento de la presión en el abdomen al toser, una hernia hiatal o un parto también pueden causar desgarros.
  • Gastritis. Los AINE y otros fármacos, las infecciones, la enfermedad de Crohn, las enfermedades y las heridas pueden causar gastritis—inflamación y úlceras en el revestimiento del estómago.
  • Esofagitis. La causa más común de la esofagitis—inflamación y úlceras en el revestimiento del esófago—es la enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD por sus siglas en inglés). Cuando hay reflujo gastroesofágico, los músculos entre el esófago y el estómago no se cierran adecuadamente, dejando que los alimentos y los jugos gástricos fluyan de regreso al esófago.
  • Tumores benignos y cáncer. Un tumor benigno es un crecimiento anormal de tejido que no es canceroso. Los tumores benignos y el cáncer del esófago, estómago y duodeno pueden causar hemorragias.
Las causas de hemorragia en el tracto digestivo inferior incluyen lo siguiente:
  • Enfermedad diverticular. Esta enfermedad es causada por divertículos, bolsillos que se forman en la pared del colon.
  • Colitis. Las causas de la colitis—una inflamación del colon—pueden ser infecciones, enfermedades tales como la enfermedad de Crohn, la falta de flujo sanguíneo al colon y la radiación.
  • Hemorroides o fisuras. Las hemorroides son venas agrandadas en el ano o el recto que pueden causar rupturas y sangrado. Las fisuras, o úlceras, son cortadas o desgarros en la zona anal.
  • Angiodisplasia. El envejecimiento causa angiodisplasia—anomalías en los vasos sanguíneos del intestino.
  • Pólipos o cáncer. Los crecimientos benignos o los pólipos en el colon son comunes y pueden causar cáncer. El cáncer colorrectal es la tercera causa más común de cáncer en los Estados Unidos y por lo general produce sangrado oculto.

¿Cómo se diagnostica la hemorragia en el tracto digestivo?

El primer paso al diagnosticar la hemorragia en el tracto digestivo consiste en localizar el sitio del sangrado. El médico tomará nota del historial médico completo del paciente y realizará un examen físico. Síntomas tales como cambios en los hábitos de evacuación, heces negras o rojas y dolor o sensibilidad en el abdomen podrían indicarle al médico qué área del tracto digestivo está sangrando.
Es posible que el médico tenga que hacer una prueba para detectar sangre en las heces. Los suplementos con hierro, el subsalicilato de bismuto (Pepto-Bismol) o ciertos alimentos como la remolacha pueden darle a las heces la misma apariencia que el sangrado del tracto digestivo. Las pruebas para detectar sangre en las heces también identifican sangre que no es visible para el paciente.
Una prueba de sangre puede ayudar a determinar la gravedad del sangrado y si el paciente es anémico.
El lavado nasogástrico es un procedimiento que se puede usar para determinar si la hemorragia proviene del tracto digestivo superior o inferior. Con el lavado nasogástrico, se introduce un tubo a través de la nariz y dentro del estómago. Se remueven los contenidos del estómago a través del tubo. Si el estómago contiene bilis y no presenta sangre, la hemorragia ha parado o probablemente se localice en el tracto digestivo inferior.

Endoscopia

La endoscopia es el método más común para descubrir la causa de la hemorragia en el tracto digestivo. Un endoscopio es un tubo flexible con una cámara pequeña en su extremo. El médico introduce el endoscopio a través de la boca del paciente para examinar el esófago, el estómago y el duodeno. Esta exploración se conoce como endoscopia esofagogastroduodenal (EGD). También se puede introducir el endoscopio por el recto para observar el colon. Este procedimiento se conoce como colonoscopia. El médico puede usar el endoscopio para hacer una biopsia, la cual requiere el extirpar una muestra pequeña de tejido para ser examinado bajo un microscopio.
La hemorragia que no se puede detectar con la endoscopia se llama sangrado oculto (no visible). El médico podría repetir la endoscopia o usar otros procedimientos para encontrar la causa del sangrado oculto.

Enteroscopia

La enteroscopia es una exploración del intestino delgado. Debido a que los endoscopios tradicionales no pueden llegar al intestino delgado, se usan endoscopios especiales para la enteroscopia.
Los procedimientos de enteroscopia incluyen
  • Enteroscopia por pulsión. Se usa un endoscopio largo para examinar la porción superior del intestino delgado.
  • Enteroscopia de doble globo. Se colocan unos globos sobre el endoscopio para ayudar al endoscopio a que se mueva a lo largo del intestino delgado.
  • Cápsula endoscópica. El paciente traga una cápsula que contiene una cámara diminuta. Mientras la cámara pasa por el tracto digestivo, transmite imágenes a un monitor de video. Este procedimiento fue diseñado para examinar el intestino delgado pero también le permite al médico examinar el resto del tracto digestivo.

Otros procedimientos

Hay varias pruebas diferentes que pueden ayudar a localizar el sitio de la hemorragia:
  • Radiografías con bario. El bario es un material de contraste que permite visualizar el tracto digestivo en una radiografía. Para ello, se bebe un líquido que contiene bario o se introduce el bario por el recto. Las radiografías con bario son menos precisas que la endoscopia y pueden interferir con otras pruebas de diagnóstico.
  • Gammagrafía con radionúclidos. El médico inyecta pequeñas cantidades de material radioactivo en la vena del paciente. Una cámara especial, parecida a una máquina de rayos X, puede detectar esta radiación y crear imágenes del flujo sanguíneo en el tracto digestivo. La gammagrafía con radionúclidos es tan sensible que detecta un sangrado muy lento, pero no es tan precisa como otros procedimientos.
  • Angiografía. Se inyecta un tinte en la vena de una persona para hacer que los vasos sanguíneos sean visibles en la radiografía o en la imágenes de tomografía computarizada (CT scans en inglés). El tinte sale de los vasos sanguíneos en la zona de sangrado. En algunos casos, el médico puede usar la angiografía para inyectar medicamentos u otros materiales en los vasos sanguíneos para tratar de detener la hemorragia.
  • Laparotomía exploradora. Si otras pruebas no pueden localizar el sitio de la hemorragia, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico para examinar el tracto digestivo.

¿Cuál es el tratamiento para la hemorragia en el tracto digestivo?

La endoscopia se puede utilizar para detener el sangrado en el tracto digestivo. Un médico puede introducir herramientas a través del endoscopio para
  • inyectar productos químicos en el sitio de la hemorragia
  • tratar el sitio de la hemorragia y el tejido circundante con una sonda de calor, corriente eléctrica o láser
  • cerrar los vasos sanguíneos afectados con una banda elástica o una pinza
La endoscopia no siempre controla la hemorragia. La angiografía puede ser usada para inyectar medicamentos u otros materiales en los vasos sanguíneos para controlar algunos tipos de hemorragia. Si la endoscopia y la angiografía no funcionan, el paciente podría necesitar otros tratamientos o cirugía para detener la hemorragia.
Para prevenir hemorragias en un futuro, los médicos pueden tratar las afecciones que causan sangrado, tales como
  • H. pylori y otras infecciones
  • GERD
  • úlceras
  • hemorroides
  • pólipos
  • enfermedades inflamatorias intestinales

Puntos para recordar

  • La hemorragia en el tracto digestivo es un síntoma de una enfermedad, no una enfermedad en sí.
  • Varias afecciones diferentes pueden producir hemorragias en el tracto digestivo.
  • Es importante localizar el sitio y la causa de la hemorragia.
  • La mayoría de las causas de hemorragia se pueden curar o controlar.
  • La endoscopia es el instrumento más común para diagnosticar y tratar la hemorragia en el tracto digestivo.

Esperanza a través de la investigación

El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), que en español se llama Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales, respalda la investigación para mejorar los tratamientos para pacientes con enfermedades digestivas que causan hemorragia, incluido la enfermedad diverticular, la GERD y las enfermedades inflamatorias del intestino.
Los participantes en los estudios clínicos pueden participar más activamente en el cuidado de su salud, tener acceso a nuevos tratamientos de investigación antes de que sean ampliamente disponibles, y ayudar a otras personas al contribuir con la investigación médica. Para más información sobre estudios actuales, visite www.ClinicalTrials.gov.


Toda información mostrada en esta web es solamente para uso con carácter informativo y educativo, de ninguna manera pretendemos sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario. Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.
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