lunes, febrero 10

By E.I.I.Social
| lunes, febrero 10, 2014
 Fuente : Gastroenterología UC | 

Una de las preguntas que se hacen las personas que tienen EII (Enfermedad de Crohn o colitis
Ulcerosa) es si podrán tener un embarazo normal. Muchas veces esta pregunta no se hace en forma explicita al gastroenterólogo por múltiples razones.

Esto implica que como esta enfermedad afecta a hombre y mujeres jóvenes, el embarazo ocurre en la vida de las pacientes con EII y lo ideal es estar preparados.
En primer lugar debemos señalar que el embarazo es absolutamente posible en las mujeres que tienen EII y que los medicamentos usados pueden ser utilizados durante el embarazo y lactancia con algunas observaciones que describiremos mas adelante.

Previo al embarazo lo ideal es tener una enfermedad estable (en remisión, es decir sin síntomas, sin necesidad de corticoides) y controlada, tener puestas las vacunas que corresponda y haber realizado un control ginecológico con Papanicolau (PAP). En aquellas mujeres con EII localizada en el colon (sea Enf. de Crohn con compromiso del colon o colitis ulcerosa) de larga evolución (mas de 8 o 10 años), deberían tener previo al embarazo una colonoscopia que descarte tumores del colon.

Otro aspecto muy recomendable es tener un obstetra adecuado, es decir con experiencia en atender a madres con enfermedades o con uso de medicamentos crónicos, especialidad llamada de alto riesgo obstétrico , con quien vale la pena tener una consulta previo al embarazo.

La principal preocupación en las mujeres con EII es si los medicamentos que están usando para la EII son seguros durante el embarazo y lactancia. Este temor hace que muchas veces suspendan el tratamiento con consecuencias negativas para la EII y para el embarazo. Los riesgos de tener una enfermedad intestinal con actividad inflamatoria son aborto, parto prematuro y bajo peso de nacimiento; es por esto que el mayor riesgo es tener una enfermedad activa y no los riesgos de la terapia. Si nos encontramos con elhecho de una EII activa y la paciente esta embarazada, la prioridad es controlar (inactivar) oportunamente la enfermedad lo que puede evitar las consecuencias descritas.

Los medicamentos usados para el tratamiento de la EII son en general seguros, estando contraindicados (es decir no pueden usarse en aquellas personas que planean embarazarse o lo están) son: Metotrexato, Talidomida.

La mayor parte de las personas con EII usan Mesalazina o sulfazalazina que son de riesgo categoria B (es decir seguros durante el embarazo) y esta recomendado que si la enfermedad esta bajo control con esta terapia, la mantengan incluso en el periodo de lactancia (aunque pasan a la leche materna, raramente pueden dar diarrea en el lactante) pues esta el beneficio de que la madre esta bien de su enfermedad y le entrega a su hijo los múltiples beneficios de la lactancia materna (entre otros muchos, es un factor que reduce el riesgo de EII).

Para muchas(os) el uso de inmunomoduladores (llamados también inmunosupresores) como Azatioprina o 6 mercaptopurina es factor de preocupación durante el embarazo, sin embargo múltiples estudios y recomendaciones de expertos sugieren que el riesgo de malformaciones fetales puede estar solo mínimamente elevado en comparación con la población general. El beneficio de mantener la enfermedad controlada hace recomendable mantenerlos igualmente en el embarazo y la lactancia (aunque pasa a la leche materna no causa en el lactante un efecto negativo sobre su sistema inmune).

Las terapias con agentes biológicos anti-TNF como infliximab, adalimumab o certoluzimab son seguros de usar durante el embarazo (riesgo clase B), siendo el certoluzimab el único de ellos que no atraviesa la placenta. Se pueden usar durante el embarazo y la lactancia. En general se hacen ajustes en la administración de estos fármacos para reducir su uso después de la semana número 30 del embarazo, donde se ha visto un paso al feto. En los recién nacidos hijos de madres que han recibido este tipo de medicamentos durante el embarazo, debe posponerse la vacuna BCG del recién nacido hasta después de los 6 meses de edad..

En general durante cualquier embarazo los exámenes de imágenes con Rayos X deben evitarse, aunque en una situación de urgencia pueden ser realizados con precaución. Son preferible los exámenes de ecografías (ultrasonido) o de resonancia magnética (RM )

En resumen el embarazo es una condición perfectamente posible en mujeres con EII, teniendo las precauciones de un adecuado control médico antes, durante y después del embarazo, como ocurre en toda mujer con cualquier enfermedades crónicas y embarazo (Diabetes, Hipertensión arterial, etc). Es recomendable seguir los cuidados entregados en este documento para tener un embarazo, parto y postnatal sano tanto para la madre como para el recién nacido.
Toda información mostrada en esta web es solamente para uso con carácter informativo y educativo, de ninguna manera pretendemos sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario. Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

domingo, febrero 9

By E.I.I.Social
| domingo, febrero 09, 2014
Fuente: www.eiialdia.com | By: Javier Castro Alvariño
Servicio de Digestivo. Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF)
  Artículo en PDF  

 Los factores psicológicos, particularmente los asociados al estrés, podrían actuar como
desencadenantes de los brotes o influir en el curso de la EII. A la vista de la debilidad metodológica de la mayoría de estudios, se revisa el papel fisiopatológico del estrés y su escasa evidencia clínica. El amplio espectro de condicionantes de la personalidad y reacciones psicológicas del paciente al enfrentarse a la enfermedad y su impacto en la calidad de vida relacionada con la salud pueden actuar, sin embargo, como factores negativos individualmente. Se analiza, finalmente, un modelo previo controvertido de enfermedad gastrointestinal asociada al estrés con implicaciones para futuras investigaciones que deberían focalizarse en identificar subgrupos con beneficio específico.

Estrés y EII

La relevancia del papel fisiopatológico de los eventos emocionales en la EII no es novedosa y ha sido sugerida por psiquiatras y gastroenterólogos desde hace más de ocho décadas en relación con la exacerbación de los síntomas hasta el punto de considerarse una enfermedad psicosomática sin que los investigadores considerasen la necesidad de usar grupos control en los estudios clínicos. Hoy en día, esto es un aspecto controvertido debido a la debilidad metodológica de la mayoría de los estudios no controlados publicados en este área y, en consecuencia, se tiende a establecer una base fisiopatológica orgánica sin descartar que existan evidencias puntuales y eventos clínicos que puedan afectar negativamente al curso de la enfermedad.


¿Cuál es la evidencia?

Numerosos trabajos han enfatizado la relación directa estrés-EII y su relación con los episodios de actividad pero otros no han sido capaces de mantener esta tesis, quizá debido a las diferentes definiciones del estrés (dramas o eventos puntuales de la vida, estrés diario, etc.) o inclusión de grupos heterogéneos de pacientes (EC o CU) con diferentes grados de inflamación o remisión. No obstante, la tendencia reciente intenta diferenciar entre pacientes con EC o CU y utiliza el concepto de “estrés percibido”, que incide más en la percepción subjetiva y su respuesta emocional individual

En cualquier caso, revisiones amplias sobre la influencia de los aspectos psicológicos en la EII y su correspondencia fisiopatológica no han logrado establecer, en la práctica, líneas definitivas de actuación.

Un estudio de Bernstein y cols., aunque ha demostrado causalidad, soporta una asociación entre el estrés percibido, efectos negativos y un incremento en la percepción de “síntomas consistentes con EII”. Desafortunadamente, son más frecuentes en los pacientes con EII, aún en remisión, los síntomas asociados a trastornos funcionales digestivos que en la población general y, por tanto, es preciso considerar los datos con reserva.

 La determinación no invasiva de la actividad inflamatoria gastrointestinal, por ejemplo, con la calprotectina fecal podría ayudar a establecer la diferencia entre un agravamiento percibido de los síntomas funcionales y la verdadera inflamación.

De igual modo, la adherencia al tratamiento podría estar comprometida durante los episodios estresantes, como ocurre en muchos enfermos crónicos incapaces de afrontar, simultáneamente, situaciones complejas y mantener los cuidados adecuados de su enfermedad.
Es cuestionable para establecer la causalidad que, en la mayoría de los trabajos clínicos, solo se muestren resultados del estrés a corto plazo sobre los índices de actividad inflamatoria y se obvien efectos que ocurrirán semanas o meses después.

A pesar de que el papel del estrés en el comienzo de la enfermedad no ha podido establecerse, quizá hay, empíricamente, menos duda de su papel como factor desencadenante o exacerbante. Li y cols. basándose en un estudio danés sobre el desarrollo de EII en padres que perdieron un hijo no lograron encontrar relación positiva. Sin embargo, cuando se trata de establecer una asociación subjetiva, casi el 75% de los pacientes están convencidos de que el estrés o su propia personalidad es un factor clave en su desarrollo y más del 90% piensan que influye en gran medida en la actividad de su enfermedad, lo que apoya, desde luego, junto a numerosos estudios, su papel determinante en la recurrencia.
El auténtico “huevo de Colón” para demostrar o rechazar esta relación sería la aparición de un estudio intervencional que redujese el estrés percibido y lograse demostrar remisión prolongada o disminución de los brotes de actividad. Todos los intentos en este sentido han sido vanos hasta el momento o están en desarrollo, como el estudio piloto, todavía no publicado, de Mikocka-Walus y cols..

Una revisión profunda publicada por The Cochrane Collaboration en 2011 sobre la evidencia de las intervenciones psicológicas en el tratamiento de la EII concluye que, aunque los adolescentes podrían beneficiarse del tratamiento psicológico, en los adultos la necesidad de terapia especializada dirigida u otras acciones en este sentido como programas del manejo del estrés o entrenamiento educacional solo deben de ser ofrecidas en una base individual y no generalizada.

Las implicaciones para las futuras investigaciones deben focalizarse en la identificación de subgrupos con beneficio específico y, de probarse su utilidad, sería necesario mejorar los estándares metodológicos de los ensayos clínicos. Son necesarios también en niños y adolescentes más ensayos que definan las estrategias terapéuticas óptimas y sus efectos a largo plazo.

Enfrentarse a la EII

Una vez desarrollada la EII, su curso es impredecible y la incertidumbre causa un amplio espectro de trastornos interpersonales y psicológicos que estigmatizan a los pacientes. Sin duda, síntomas como la incontinencia o descontrol sobre las deposiciones o la necesidad de cuidados complejos y hospitalizaciones pueden provocar aislamiento social o dependencia. El hecho de aceptar el diagnóstico inicial requiere una serie de mecanismos adaptativos progresivos y son lógicas reacciones de distrés e incluso culpa que condicionan la conducta o la aparición de reacciones de ansiedad y, en menor grado, depresión. La interferencia con la vida social y planes futuros se unen a factores como edad de debut, la severidad o extensión de la enfermedad. En este sentido, carencias en el soporte socio-sanitario y afectivo del entorno dificultan hasta tal punto los ajustes, que pueden influir negativamente en el curso posterior.

Los caracteres de la propia personalidad, como perfeccionismo, alexitimia, neurosis o ansiedad coexisten con otros aspectos de comorbilidad, cancerofobia, miedo a la cirugía o necesidad de ostomías sin que sea posible definir claramente su papel primario o secundario. No obstante, los síntomas físicos atribuibles a EII no siempre se correlacionan exactamente con las deficiencias en los índices de calidad de vida relacionada con la salud (HRQOL) observados en diferentes publicaciones que contemplan variables sociodemográficas como el género, edad, estatus socioeconómico o nivel de educación. En cierto modo, el impacto de los diferentes indicadores orgánicos y psicológicos medibles expresará, probablemente, el amplio espectro de influencias que inciden en cada paciente de forma específica .

Estrés y enfermedad digestiva: alguna experiencia previa

Examinar el papel del estrés en otros campos de la gastroenterología puede ser útil a la hora de su aplicación en la EII. Así, el descubrimiento del papel del Helicobacter pylori en la fisiopatología de la enfermedad ulcerosa péptica ha modificado radicalmente la percepción de la influencia de los factores psicológicos en los pacientes ulcerosos, seguramente influenciada previamente por la interacción de sesgos de memoria, diagnósticos no contrastados o aspectos confusos habitualmente implicados como el estatus socioeconómico y circunstancias médicas concomitantes que conducen al uso de AINEs.

El modelo, no obstante, teniendo en cuenta la complejidad de los mecanismos fisiopatológicos del estrés y el compromiso secundario de los mecanismos de defensa mucosos, no puede obviar la posibilidad de implicaciones patogénicas y terapéuticas futuras, pero es necesario interpretar los datos con gran cautela en un área de difícil cuantificación.

En este sentido, en un artículo recién publicado (enero de 2013) en Brain, Behavior, and Immunity, los autores presentan un análisis comparativo entre un programa de reducción del estrés basado en prácticas de control mental mediante la meditación (MBSR) y un programa de control activo de mejora de la salud (HEP) que incluye paseos, control ponderal, pruebas de agilidad y fuerza, educación nutricional y terapia musical en 49 voluntarios de la comunidad randomizados a 1 de los 2 grupos durante 8 semanas.

Los investigadores utilizaron el Trier Social Stress Test (TSST) para inducir estrés psicológico y una aplicación tópica de crema de Capsaicina para inducir inflamación. Las mediciones de parámetros de la respuesta inmune y la endocrina de la inflamación y estrés fueron recogidas antes y después del adiestramiento MBSR.

Ambos grupos tuvieron respuestas similares en los niveles de cortisol provocados cada uno por el estrés y reducciones similares en distrés psicológico, pero el grupo entrenado en el control mental a través de la meditación tuvo una menor respuesta inflamatoria post-estrés claramente significativa, lo que se sugiere que podría ser útil en diferentes condiciones inflamatorias crónicas como artritis reumatoide, psoriasis, EII y asma.

Conclusiones

Es evidente que los factores psicológicos juegan algún papel en la fisiopatología y curso de la EII y en el modo en que los pacientes se enfrentan a su enfermedad aunque es necesario mejorar la metodología y el diseño de los estudios para entender las bases psiconeuroinmunológicas y biológicas de la relación. No está clara la predisposición de un tipo determinado de personalidad ni su papel primario o secundario aunque sí es obvia la importancia de la disfunción psicológica a la hora de enfocar la respuesta individual ante la enfermedad y la aparición de los brotes o su impacto negativo en la calidad de vida.

La modificación de estos aspectos mediante intervenciones psicoterapeúticas que puedan integrarse en las terapias convencionales de la enfermedad parece deseable al menos en los pacientes más jóvenes. Pero deben contrastarse sus efectos también con parámetros fisiológicos predictivos del curso clínico o las recurrencias por sí mismas para conocer qué factor o combinación de factores tiene relevancia en el manejo a largo plazo.
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By E.I.I.Social
| domingo, febrero 09, 2014
Fuente :www.emaxhealth.com | Por Kathleen Blanchard 
 
 Los investigadores han estado tratando de determinar lo que causa la enfermedad de Crohn. Hasta la
fecha, se han mapeado genes que contribuyen a la forma de la EII. Pero no son sólo los genes individuales que aumentan el riesgo de la enfermedad de Crohn de la persona. Recientemente, los científicos han llegado a entender  cómo los genes interactúan y conduce a la enfermedad inflamatoria intestinal.
 
Interacción genética predice la enfermedad de Crohn
 
Los resultados publicados en agosto de 2013 por un grupo de investigadores de la Clínica Cleveland y la Universidad de Pittsburgh utilizaron un modelo estadístico para descubrir cómo la interacción de los genes puede significar que una persona desarrolle la enfermedad de Crohn (E.C.). El estudio fue un paso importante en la comprensión de los factores hereditarios para la E.C.
 
Pero los investigadores también encontraron que no son sólo los genes que pueden afectar a las posibilidades de desarrollar la enfermedad de Crohn. Los factores ambientales y los microbios en los intestinos también tienen una influencia.
Según los resultados, los genes individuales, 71 de los cuales fueron identificados en el estudio, tienen un pequeño impacto en el desarrollo de la enfermedad de Crohn. Se trata más de cómo estos genes interactúan.
 
Los investigadores descubrieron que incluso las personas que tenían un mayor número de genes combinados que los ponen en riesgo de E.C. sólo tenían un 24 por ciento mayor riesgo de la enfermedad en comparación con las personas sanas.
 
Cuando los investigadores agregaron otra herramienta que mostraron cómo los genes potencialmente podrían interactuar las posibilidades de que la enfermedad de Crohn se incrementaron a un 27 por ciento , los autores dicen que puede parecer pequeño, pero es significativo.
 
Los autores del estudio también encontraron cinco genes en particular,  que confirmaron , son riesgos importantes para la enfermedad de Crohn. Los investigadores planean estudiar cómo los genes interactúan con los factores ambientales para contribuir al desarrollo de la EC. El estudio fue el primero en mostrar que la comprensión de las interacciones de genes podría ayudar a predecir quién podría tener la enfermedad de Crohn, que en última instancia podría llevar a maneras de frustrar la enfermedad que afecta a 700.000 personas en los EE.UU. solamente.
 
Un estudio de 2010 reveló, por ejemplo, ratones que portan un gen de E.C. con riesgo de desarrollo de la EII a través de la interacción con un virus.
 

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miércoles, febrero 5

By E.I.I.Social
| miércoles, febrero 05, 2014
Noticia Internacional | Traducido en Google |Fuente: Asociación Americana de Gastroenterología

 Los niños recién diagnosticados con la enfermedad de Crohn pueden beneficiarse del tratamiento
temprano con los fármacos biológicos conocidos como agentes anti-TNF-, de acuerdo con un nuevo estudio en Gastroenterología, la revista oficial de la Asociación Americana de Gastroenterología.
 
"Mientras que el uso de fármacos biológicos, como el infliximab o adalimumab, generalmente se reserva para pacientes que han fracasado al tratamiento previo para la enfermedad de Crohn, poco se sabe acerca de los resultados tras el uso anterior", dijo el autor del estudio Jeffrey S. Hyams, MD, de Centro Médico de Niños de Connecticut, Hartford. "Esta nueva investigación encuentra que, en niños con diagnóstico reciente de moderada a severa enfermedad de Crohn, la terapia anti-TNF-α temprano es más eficaz en el logro de la remisión que el tratamiento estándar actual."
 
Utilizando datos de la Estratificación estudio de riesgo, un programa en curso, prospectivo observacional de investigación que participan actualmente 28 centros de gastroenterología pediátrica en América del Norte, los investigadores compararon la eficacia de los principios (en los tres meses después del diagnóstico) el tratamiento con inhibidores anti-TNF-α, en comparación con principios de tratamiento con fármacos inmunomoduladores, en la consecución de la remisión clínica y facilitar el crecimiento en niños con enfermedad de Crohn. El actual estándar de tratamiento son los corticosteroides seguido por la introducción temprana de fármacos inmunomoduladores.
 
En un año, el 85 por ciento de los pacientes que reciben terapia anti-TNF-α temprano solo estaban en remisión clínica-corticosteroide libre, una proporción significativamente mayor que aquellos tratados con cualquiera de primeros inmunomoduladores solos (60 por ciento) o sin inmunoterapia precoz (54 por ciento) . Además, en un año, ningún paciente en el grupo de anti-TNF-α temprano tenían Índice de Actividad de la Enfermedad de Crohn pediátrica de más de 30, en comparación con el 7 por ciento en el grupo de principios de los inmunomoduladores y 10 por ciento en el grupo sin inmunoterapia temprano. Sólo en el grupo anti-TNF-α temprana fue la velocidad de crecimiento normal establecido.
 

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